Comenzó en un escenario lleno de sillas, pero solo con su guitarra y esa voz tan característica que tiene, y desde el minuto uno se sabia que aquel iba a ser un concierto inolvidable.
El sueco se vino acompañado de la orquesta de su ciudad natal, que más tarde apareció llenando el escenario y haciendo de las canciones una mezcla de brillantez y sencillez exquisita.
Cuando aquello parecía que se acababa todo el público se puso en pie, y antes de que le diese tiempo de salir del escenario ya estábamos pidiendo otra. Hasta dos veces más tuvo que salir.
Probablemente uno de los mejores conciertos en los que hemos estado y estaremos.
Os dejamos unas imagenes del espectáculo.
Ojala tengáis la suerte de verlo algún día.
Como no puede ser de otra manera cerramos con él. Disfrutad.