Gracias a una de esas correcciones magistrales de autor, el profesor arquitecto evocó a la diseñadora y arquitecto Greta Magnusson Grossman (1906-1999), una de esas mujeres que mantuvieron su cordura de diseño a largo de su vida despojándose de los rankings de ventas y los prontuarios de historia.
Alrededor de los años 30, entre una batalla de "ismos" emigró desde Europa a Los Ángeles dejando atrás un continente lleno de dolor y pobreza.
Implantó su fuerte semilla escandinava en un momento en el que la arquitectura sueca estaba en pleno apogeo productivo y creó piezas tan hermosas como las que les dejamos a continuación.
La elegancia, sencillez y funcionalidad de las piezas las hacen únicas.





